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El Chef

JONAY HERNANDEZ

Tollos, papas, gofios, mojos…
Si con estas palabras has podido oler Tenerife, entenderás a la perfección el amor que Jonay siente hacia su isla y sus costumbres. Enamorado de Tenerife en particular y de la gastronomía en general y en mayúsculas, Jonay siente debilidad por las miles de “papas” que sólo se encuentran en canarias; por el queso que no sabría igual sin ese vino que le acompaña; por los platos de cuchara, la ropa vieja, la sopa verde, el rancho canario, el potaje de berros; por los gofios, el mojo y los famosos plátanos, que tienen mucha verdad y poco mito.

Cocinero entre dos islas, mientras Baleares le acoge, le cuida y le ve crecer, Tenerife le mima en cada visita y él las lleva a ambas dentro, en estómago y conocimiento; cabeza y corazón.

Habiendo recorrido el país y parte del planeta en busca de la definición perfecta de gastronomía, no podría decidirse entre un restaurante con estrella(s) y un guachinche, restaurante canario en el garaje de una casa con uno o dos platos de menú cocinados por los anfitriones. La buena gastronomía se encuentra en el lugar más inesperado, sólo hay que saber dónde buscar.

Jonay es culé, perfeccionista, temperamental, exigente como pocos, defensor de la comida sana y ecológica y ansioso por que su hijo aborrezca los biberones para empezar a educar un nuevo paladar, moldeable y sin prejuicios. Su cuerpo saldrá de la cocina y puede que se suba a una bicicleta o cargue con una bombona de oxígeno con la que se perderá en las profundidades del mar Mediterráneo que ahora le acoge, pero su mente seguirá entre fogones, en busca de nuevas creaciones.

De los isleños dicen que siempre estarán marcados por el hecho de vivir rodeados de agua. Pero el mar es precisamente lo que define a Jonay, lo que le identifica y diferencia.

El mar moldea el carácter, un carácter abierto por todos los puntos cardinales.

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